El triunfo de Milei en las elecciones del año pasado representó un shock para el sistema político por una diversidad de razones. No solo Milei rompió la clásica polarización entre un campo peronista y uno no peronista, sino que es muy difícil encontrar antecedentes de un discurso como el suyo en la política democrática argentina. El ajuste siempre funcionó como un concepto valorativamente cargado. Decir ajuste era denunciar ajuste. Sin embargo, Milei hizo campaña con una motosierra y repitió una y otra vez que no iba a tener ningún problema con el FMI porque su recorte iba a ser mucho mayor que el que pedía esa institución. Así y todo, logró imponerse largamente en el ballotage y hasta el día de hoy conserva niveles decrecientes, pero sorprendentemente altos de popularidad. Todos estos son lugares comunes. Se derramaron ríos de tinta sobre las causas del triunfo de Milei y no quiero repetir una y otra vez las mismas caracterizaciones. Sí me interesa, sin embargo, poner el foco en...