Ayer, domingo 19 de noviembre, Javier Milei fue elegido como Presidente de la Nación. En las próximas semanas, meses y años veremos cuántas de sus propuestas de campaña intentará y podrá llevar a cabo. Una preocupación extendida gira en torno a la capacidad institucional de Milei para poner en práctica estas reformas. Muchas de ellas (cierre del Banco Central o de CONICET) requieren la aprobación de leyes ordinarias en el Congreso y otras tantas (eliminación de coparticipación, por ejemplo) de mayorías especiales. En ese contexto, tiene sentido ampliar la lupa y pensar en las debilidades y fortalezas institucionales con que contará Milei. Empecemos con las fortalezas. Al asumir el gobierno, Milei tendrá la oportunidad de proponer candidatos para cargos centrales para la organización institucional argentina. El más evidente de estos casos es el de la Corte Suprema. Hace ya dos años, Elena Highton de Nolasco renunció a su cargo en la Corte, dejando así una vacante para que Alberto ...